Todas tenemos la misma historia
Una versión libre de tres monólogos escritos por la dramaturga y actriz Italiana Franca Rame (1929 – 2013), adaptados por nuestro grupo para la escena costarricense.
El espectáculo aborda temas de desigualdad y violencia de género, problemática tan actual en nuestra sociedad y en el mundo a nivel general.
La misma actriz hace referencia a sus puestas en escena:
“El espectáculo está construido en clave cómica, en grotesco. Lo hemos hecho así con toda intención: ante todo, porque las mujeres llevamos dos mil años llorando, y esta vez nos reímos, y a lo mejor hasta nos reímos de nosotras mismas, y luego porque un señor que sabía mucho de teatro, un tal Moliere, decía: «Cuando vas al teatro y ves una tragedia, te involucras, participas, lloras, lloras, lloras, y luego te vas a tu casa y dices: ¡qué bien he llorado hoy! Y duermes relajado. El discurso político ha pasado por ti corno el agua sobre un cristal. Mientras que para reírse —sigue hablando Moliere— hace falta inteligencia, agudeza. ¡En la carcajada se le abre la boca, pero también el cerebro, y en el cerebro se te clavan los clavos de la razón!»
Esperemos que esta noche alguien vuelva a su casa con la cabeza clavada.
Sinopsis:
La puesta en escena entrelaza la vida de tres mujeres muy comunes y corrientes que nos representan a todas para mal o para bien o mejor aún para mejor.
Así tenemos a María esposa y madre devota, qué es empujada a pesar suyo a una espiral de depresión e inconformidad diaria, ella es el resultado de una sociedad paternalista (por no decir machista) en todo momento con las mujeres. María al conocer a una nueva vecina que se muda al frente de su apartamento nos cuenta su vida normal y corriente.
Natasha una joven trabajadora y esforzada que sucumbe en este mundo predominantemente masculino y es arrastrada a la prostitución y a la división de su psique, sin embargo y a pesar de todo conserva su frescura y ganas de luchar por un mañana mejor, el camino que le ha tocado vivir, que ella no ha escogido, termina por convertirla en una típica antiheroína moderna. Ella nos compartirá parte de su historia mientras habla en una sesión su psicóloga en alguna clínica de nuestro país.
Finalmente, está Cecilia, la nueva mujer moderna, explotada por las empresas transnacionales y por su marido, ahora ella es parte del sector productivo nacional, pero además debe continuar con el rol de madre y esposa abnegada ante la indiferencia de todos nosotros. Una mujer sencilla que solo pide ser escuchada, amada, comprendida por su pareja. A pesar de todo ella es una mujer esforzada, qué está por adueñarse de su destino, nos invita a su casa en una típica mañana antes de irse al trabajo.